Pero sí que os cuento que nos echamos unas risas y nos dimos cuenta de cuanta imaginación tiene nuestro colega Gabri, que fue el más original a la hora de hacer el regalo, la agraciada o desgraciada según se mire... fue Silvia que recibió tan preciados y distinguidos regalos (pollón de goma, vaselina, móvil con vibrador...).
Total que fue una velada de esas que no se olvidan, sobre todo por la compañía, grandes amigos que hemos hecho en esta isla.
De paso os recuerdo que os saquéis ya los billetes si queréis acompañarnos el día de nuestra boda.
Saludos para tod@s.

